¿DÓNDE ESTÁ LA BOLITA?
Un juego político claroscuro de aquí a las
elecciones convierten a Claudia López y Quintero Calle en las cabezas más
valiosas del momento
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Octavio QuinteroEnvía: REDGESFuente: El Satélite--
En medio de los problemas estudiantiles del momento, el
alcalde de Medellín deja conocer un protocolo de tratamiento que incluye la
entrada de la fuerza pública a los campus universitarios, obviamente bajo
circunstancias muy específicas. Medio mundo se le vino encima porque interpreta
el pronunciamiento de Quintero Calle como una “violación” de la autonomía
universitaria.
A su turno, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, en
aparente alusión a su colega de Medellín, dice que “jamás violaría un campus
universitario”, dando a entender que su concepto de autonomía universitaria
está por encima de toda circunstancia… Y el alcalde Medellín recoge el guante y
trina:
“Respeto esa decisión alcaldesa. Yo a lo que nunca
renunciaría es a cumplir mis obligaciones constitucionales. Explosivistas con
capuchas no representan a nadie, hacen daño a la protesta pacífica y ponen en
riesgo la vida de todos”.
Al parecer, al joven Quintero le hace falta dentro del
equipo asesor, alguien que sepa leer entre líneas que, seguramente, le
ahorraría desgaste de fuerzas que harta va a necesitar para mejores causas.
El titular de CM&, en el que aparentemente se basó
Quintero Calle, es de lo que llamamos una verdad a medias, porque, es cierto
que la alcaldesa dice eso, pero a renglón seguido agrega estar dispuesta a
autorizar la intervención de la fuerza pública en un campus universitario, “si
el rector o rectora nos pidiera poyo”. Es exactamente lo que contempla el
protocolo de Quintero Calle.
Veedurías politizadas
En torno a las administraciones de Quintero y Claudia, millones
de ojos siguen sus primeros pasos en Medellín y Bogotá que, de suyo, marcan el
paso a la elección presidencial del 2022, el premio mayor que, muy
probablemente, volverá a tener de contrincantes finales a Petro y Fajardo. Y,
ahí comienza el juego político…
Si a Quintero le va bien en Medellín, las acciones de Petro
suben y las de Fajardo bajan y viceversa: si a Claudia le va bien en Bogotá,
las acciones de Fajardo suben y las de Petro bajan y viceversa.
Aquí entran los medios, al menos en Bogotá, todos proclives
a menguar la imagen de Petro, especialmente en CM&, que le acosó
informativamente durante sus cuatro años como alcalde, y le sigue dando con
todo, como consecuencia de los pesos económicos y políticos que gravitan en la
política capitalina. Y en Medellín, resulta obvio que la meca del uribismo no
se resignará a perder por siempre el bastión político, burocrático y económico
de la capital paisa, que ha sostenido enhiesta la figura del expresidente y
senador, en momentos en que requiere de todas sus fuerzas para apuntalar políticamente
un gobierno cada día más débil popularmente, y contener, por otro lado, los
embates jurídicos contra el expresidente.
Bogotá y Medellín son los escenarios de un juego político claroscuro
de aquí a las elecciones de congreso y presidente, y tanto Quintero como
Claudia son cabezas valiosas a cualquier lado del tablero. Ellos, como buenos
políticos, saben del juego y, al menos la alcaldesa de Bogotá ya muestra sus
cartas: eh ahí el problema.
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